La Leyenda de Thesiar
Mito Fundacional de Thesia®
Antes de que el movimiento fuera olvidado por el cuerpo humano, existía un conocimiento antiguo: el arte de habitar el propio ser a través del movimiento consciente.
Los antiguos guardianes de ese conocimiento sabían que el cuerpo no era solo estructura, sino puerta, energía y expansión.
Para proteger ese saber, la naturaleza dio origen a una criatura única.
Thesiar
Un guardián formado por cuatro espíritus ancestrales que representan las fuerzas fundamentales de la vida.
Del tigre heredó la fuerza instintiva del cuerpo y el coraje para avanzar a pesar del miedo.
Del dragón recibió la energía de transformación que permite al ser humano trascender sus propios límites.
Del colibrí tomó la virtud que poseen sus alas y la sublime ligereza que sostiene la vida.
Del perro obtuvo la lealtad del guardián que protege y acompaña a quienes recorren el sendero.
Durante siglos, Thesiar permaneció en silencio, esperando el momento en que los humanos recordaran nuevamente que el movimiento es un portal hacia la conciencia y su propio hogar.
Thesiar anida en el corazón mismo de Thesia® y se nutre de Metakinesthesia®
Hoy, cada persona que se adentra en el camino de THESIA® y Metakinesthesia® no solo aprende a moverse.
Aprende a despertar aquello que siempre ha habitado en su interior.
Y cuando ese despertar ocurre, se dice que Thesiar aparece nuevamente no como una criatura externa, sino como la fuerza que siempre estuvo esperando dentro de cada ser.
A los que toman este sendero se les conoce de la siguiente manera según su etapa:
A l@s Iniciados se les conoce como Thesina/o.
A l@s Discípulos en formación se les conoce como Thésciens.
A l@s Guías Acompañantes se les llama Thesiary.
Y a las guardianas y guardianes se les nombra Thesiar, en honor al Gran Guardián Thesiar.